En una zona mayormente rural donde no se permite construir, nuestros clientes encontraron un campo de olivos donde se permitía la construcción de una vivienda de obra nueva de hasta 300 m2 con la condición de que tuviera una cubierta inclinada de teja. Nos pidieron construirles una casa que les permitiera disfrutar del paisaje durante todo el año (ya que trabajan a distancia) pero a parte de eso nos dieron carta blanca para el resto (exceptuando el presupuesto). Esta zona tiene un clima muy extremo, con veranos muy calurosos e Inviernos gélidos. El paisaje es de una gran belleza, pero a parte de unos cuantos pequeños pueblos, no hay nada más a 100 kilómetros a la redonda. Así que debíamos tener tanto en cuenta lo que queríamos construir como lo que se podía.
Ubicamos la casa en un punto donde detectamos la brisa en verano y la orientamos perfectamente para permitir el sombreamiento en los meses más calurosos y el calentamiento pasivo en los meses de invierno, así como el disfrute de las maravillosas vistas y esas brisas de verano. Debíamos crear una casa con un fuerte vínculo con el pasaje que la rodeaba, el cual es imponente. La casa se desarrolla casi enteramente en una sola planta con la zona de día y la de noche separadas en dos alas, que se encuentran en un punto central, a través de un volumen que alberga la entrada principal de la casa y el estudio.
Recorriendo toda la casa de un extremo a otro, encontramos el muro de tierra compactada, que se creó usando las tierras de la excavación de la piscina y la cimentación. Hace referencia a una técnica ancestral que se usaba en España y la cual se encuentra en desuso a día de hoy. El muro ancla la casa al paisaje y permite la experiencia del disfrute del paisaje tanto desde el interior como desde el exterior. No es simplemente una experiencia visual, con el color del muro cambiando con la distinta luz a lo largo del día, sino una invitación al tacto, creando una arquitectura táctil única. Este muro aporta masa térmica a una casa hecha totalmente de madera producida en fábrica para garantizar un mayor control de calidad, un gran aislamiento y la hermeticidad. Grandes ventanales, con porticones plegables o correderos a conjunto, desparecen en los muros para permitir las vistas ininterrumpidas.
Para cumplir con la normativa, llevamos el concepto de cubierta inclinada al extremo, diseñando una cubierta escultural con la mínima pendiente. Las cubiertas de cada ala se encuentran en el volumen central de entrada que actúa como bisagra. Grandes aleros recubiertos de acero inoxidable aportan protección frente al sol y protegen el muro de tierra compactada de la lluvia. Los aleros se emparejan con aceras de madera que recorren todo el perímetro de la casa, inspirados en la “engawa” japonesa, un espacio que es tanto interior como exterior y que invita a la contemplación del paisaje.
La casa está construida siguiendo los estandares Passive House y cuenta con un sistema de calefacción y refrigeración mediante suelo radiante, así como con un sistema de ventilación con recuperación de calor. La casa es totalmente autosuficiente y se abastece de electricidad mediante una instalación fotovoltaica instalada en la cubierta de un volumen de garaje separado, a unos 100m de distancia de la casa.